[UNA HABITACIÓN AJENA] Pensamiento mágico

Además logró que a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, de modo que nadie pudiera comprar ni vender, a menos que llevara la marca, que es el nombre de la bestia o el número de ese nombre. En esto consiste la sabiduría: el que tenga entendimiento, calcule el número de la bestia, pues es número de un ser humano: 666 (Seiscientos Sesenta y Seis).
Apocalipsis 13:16-18
NELLY BOXALL |Debo serles franca, no me apetece nada, pero nada, escribir para este jueves prenavideño. No obstante, me asomo por aquí para hacerles un ruego: tengamos la fiesta en paz, de verdad. No hace falta estar dotada de una gran intuición para imaginar que durante el próximo año vamos a tener rock and roll del bueno y estará en juego, definitivamente, el concepto de ciudadanía tal y como lo conocíamos hasta el momento. Históricamente, la creación artificiosa e interesada de un enemigo se ha ido sucediendo, siglo tras siglo, como instrumento indispensable de división y tensión social por parte del poder para conseguir sus fines, siempre oscuros y perjudiciales para las comunidades de simples mortales. Reflexiono mucho últimamente sobre las conexiones que tuvo la caza de brujas del siglo XV con la acumulación de tierras, base de implantación y despegue del capitalismo, así como la caza de brujas contemporánea en India, América Latina o África, tal y como expone en su obra la profesora Silvia Federici. El enemigo en el Occidente globalista durante el año pasado fue un virus que provocó una unión social ficticia y sustentada por el miedo, bien engorado este último por la orquesta planetaria de medios de comunicación tocando siempre la misma partitura. Como peces, nadamos ansiosos hacia el cebo del bien común y qué quieren que les diga… se nos ha hecho bola y durante este año, que despedimos en apenas unos días, el enemigo cambió de bando pasando a encarnarse en las personas no vacunadas y que no temen al hombre del saco… Bú!! Y no hay consenso que valga, el pensamiento mágico ya está inoculado y a partir de aquí -en el mejor de los casos- a unos les resta despertar y a otros resistir. Será en el campo social, y no en el sanitario, donde se desarrollará la verdadera batalla.
Tal y como expone Federici, el desarrollo del capitalismo agrario dio comienzo en la Inglaterra de finales del siglo XV con los cercamientos de tierras, por el que terratenientes y campesinos acomodados cerraron con cercas las tierras comunes, poniendo así fin a los derechos consuetudinarios y desahuciando a la población campesina y ocupantes cuya supervivencia dependía de esas tierras. Se trató de un proceso violento que causó una profunda polarización en lo que antes eran comunidades estructuradas por lazos de reciprocidad, pues cercadores y cercados se conocían y estaban vinculados por múltiples relaciones. El miedo que los consumía se alimentaba por la cercanía en la que vivían y la posibilidad de sufrir represalias. Las mujeres -sobre todo las mujeres mayores que se resistían a verse empobrecidas y excluidas de la sociedad- participaban en muchas protestas, arrancando las cercas. Al castigar a la bruja, las autoridades castigaban simultáneamente el ataque a la propiedad privada y la insubordinación social. La muerte de la bruja servía de lección de aquello que le esperaba al resto de mujeres si seguían su ejemplo. Dividió a las mujeres, les enseñó que al convertirse en cómplices de la guerra contra las “brujas” y aceptar el liderazgo de los hombres, podrían obtener la protección que las salvaría del verdugo o de la hoguera. Ante todo, se les enseñó a aceptar el lugar que se les había asignado en la sociedad capitalista en ciernes.
Pero la caza de brujas no es algo del pasado, por ejemplo en el África contemporánea se ha convertido en la respuesta a la crisis social producida por la reestructuración neoliberal: los programas de ajuste estructural y la liberalización del mercado han desestabilizado de tal modo a las comunidades africanas, han debilitado tanto su sistema reproductivo y arrojado a los hogares tal grado de “privación y desesperación” que muchas personas han terminado por creer que son víctimas de una conspiración maligna ejecutada por medios sobrenaturales, de modo que se está manipulando la creencia en las brujas de manera que justifique la expropiación de tierras. Cuando las agencias internacionales, aliadas con los gobiernos africanos, presionan para que se privaticen y enajenen tierras comunales, las acusaciones de brujería se convierten en un potente medio para acabar con la resistencia. El resultado es un clima de resentimiento y sospechas mutuas en el que aquellos que se benefician de la liberalización económica temen ser embrujados por los empobrecidos, y los pobres, muchos de ellos mujeres, ven la riqueza de la que son excluidos como el producto de malas artes. Muchos hombres jóvenes de las comunidades hoy día creen que no tienen futuro, son contratados y entrenados como mercenarios por los políticos, los ejércitos rebeldes, las empresas privadas o el Estado, están listos para organizar expediciones de castigo, especialmente contra las personas mayores de sus propias comunidades, a las que culpan de sus desgracias y consideran una carga y un obstáculo para su bienestar “los jóvenes representan una amenaza constante para nosotros los ancianos”, según indica un anciano congoleño. Estos datos son estremecedores, teniendo en cuenta que se castiga a personas mayores en comunidades en las que la ancianidad siempre ha impuesto mucho respeto.
Hoy mismo las cabezas gobernantes de nuestro país han echado unos troncos más a la hoguera con el anuncio de una medida que ya está en vigor, previo aviso y puesta en escena dignos del anuncio de una dimisión o qué se yo… pero miren por dónde, medio país con el culo “apretao” y el magnánimo ha anunciado que no nos va a separar de nuestros familiares y amigos en fechas tan especiales y lo de la mascarilla en fin, ganas de seguir marcándonos como a ganado, de ocultar nuestra sonrisa, limitarnos el oxígeno y de, ante todo, aumentar la brecha entre todos nosotros al culpabilizar y responsabilizar a una parte de la población de lo que no puede ser más que inutilidad manifiesta o sádico cálculo, eso lo dejo a la elección de cada cual. Les deseo unas felicísimas fiestas y vayan preparándose para lo que viene, porque si consiguen dividirnos, la ofensiva vendrá, si es que no lo ha hecho ya, de las personas que queremos y estimamos mediante presiones de convivencia que emanan de la irracionalidad y del miedo. ¿Y ustedes, también creen en las brujas?