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[LA PIMPINELA ESCARLATA] La autonomía de mi casa o Puigdemont en León y El Bierzo en el limbo

EDUARDO FERNÁNDEZ | Es posible que a los amables lectores de esta pimpinela los siguientes nombres les digan poco, si es que les suenan algunos: Manuel García-Pelayo y Alonso, Jerónimo Arozamena Sierra, Ángel Latorre Segura, Manuel Diez de Velasco Vallejo, Francisco Rubio Llorente, Gloria Segué Cantón, Luis Diez Picazo, Francisco Tomás Valiente, Rafael Gómez-Ferrer Morant, Antonio Truyol Serra y Francisco Pera Verdaguer.

[LA OVEJA NEGRA] Las resistencias y las luchas reales no están en los medios de comunicación ni en las redes sociales, ni en Netflix

GERMÁN VALCÁRCEL | Me gustaría pensar que las redes sociales, donde hay mil tontos por cada mente lúcida y mil palabras torpes por cada palabra consciente, no son un reflejo real de nuestra sociedad, sino solamente una cloaca por donde circulan los peores detritus de nuestras comunidades; o que los políticos que rigen nuestros destinos son nada más que una casta aislada de sociopatas egoístas y codiciosos narcisistas que no representan a nadie más que así mismos.

[LA OVEJA NEGRA] Las urnas se abren, otra vez la farsa

GERMÁN VALCÁRCEL | En esta víspera electoral comenzaré confesando que volveré a votar cuando la sociedad pueda controlar a sus gobernantes y sancionarlos, no en el sentido de castigarlos, sino evaluarlos y decidir, según eso, que continúe o que no continúe.

[LA PIMPINELA ESCARLATA] Ponferrada desde Lisboa

EDUARDO FERNÁNDEZ | Estas semanas de asueto en la pimpinela, que me tienen con un proyecto de investigación en Lisboa sobre la cultura política de la Revolución de los Claveles, han servido para decantar en la melancólica lejanía lisboeta las cosas que nos pasan en Ponferrada.

[LA OVEJA NEGRA] Intentar lo imposible es supervivencia, no utopía

GERMÁN VALCÁRCEL | No es la primera vez que lo manifiesto: ya no creo, tras medio siglo de ingeniería social neoliberal, en las soluciones electorales de las llamadas democracias liberales, en las que la gestión de lo público está en manos de bucaneros que han cambiado el parche en el ojo y el garfio en la mano por la corbata, el iphone, y el ordenador portátil, personajes que no creen en el bien común, gentes que quieren ganar la mayor cantidad de dinero posible, en el menor tiempo posible y con el menor esfuerzo posible, a cambio les damos impunidad y respeto.